Me tiene sin cuidado [cuando me atacan]. La gente sabe quién soy yo." Sólo lleva unas horas como candidato opositor a la presidencia, pero Henrique Capriles sabe muy bien que está en la mira de la "artillería" mediática gubernamental. Su triunfo en las primarias lo situó en el centro del blanco.
Hasta el momento, las embestidas de Chávez ("una de mis tareas va a ser quitarte la máscara, majunche; eres un cochino, no te disfraces") y de sus diputados se mezclan con una campaña sucia que persigue al gobernador de Miranda desde hace tiempo y que revivió la semana pasada.
Capriles, un atractivo soltero de 39 años, respondió con bromas a los rumores lanzados acerca de su presunta homosexualidad en una sociedad tan machista y conservadora como la suya. El lo desmiente tajantemente: "La primera dama la encontraré en el camino y después vendrán los hijos".
La penúltima acusación es tan truculenta que ni siquiera se comenta en la calle. De momento. La televisión pública se hizo eco de la denuncia de un ex policía municipal, que acusó a Capriles de despedirlo hace una década cuando era alcalde de Baruta. El motivo aducido por este personaje surgido del pasado es que años antes había descubierto a dos hombres jóvenes practicando sexo oral en un auto. Uno de ellos sería Capriles, según su denuncia.
El gobernador, indignado, respondió: "En estos días forjaron un acta policial para tratar de desgastar mi moral y mi ética".
Capriles también denunció públicamente la persecución de los medios de comunicación del Estado. "Si se cae un mango en Miranda hacen transmisión en vivo y dicen que es culpa del gobernador", se quejó.
Y no sólo mangos. El programa estrella de Venezolana de Televisión (el canal público) emitió hace unas semanas una conversación privada del padre de Capriles, obtenida ilegalmente, en la que acusaba al dirigente opositor Leopoldo López de "estar engañando a la gente".
López, uno de los políticos opositores más populares, terminó aliándose con Capriles y retirándose de las primarias. Ninguna investigación se lleva a cabo para identificar a los piratas que también espiaron a la madre de María Corina Machado y que ya han hackeado una veintena de cuentas de la red social Twitter y de correo electrónico de periodistas y opositores.
"No tengo la menor duda de que la campaña será despiadada y que incluirá grabaciones ilegales", pronosticó Andrés Cañizález, prestigioso experto en comunicación política de la Universidad Andrés Bello. "La artillería del gobierno, según su propio lenguaje, es comunicacional. Sería ilógico que jugándose el todo por el todo, como se juegan, no lo fueran a hacer", dijo a La Nacion.
Ataques oficialistas
Medios gubernamentales atacaron hace tres años a varios dirigentes del partido de Capriles, Primero Justicia, incluido al ahora candidato presidencial, porque no tenían una pareja sentimental fija conocida.
Pero al margen de airear las vidas privadas de los rivales políticos, "es previsible que comiencen a surgir presuntos casos de corrupción en la gobernación del estado de Miranda, buscando el desprestigio de Henrique Carriles como gestor", apostó Cañizález.
El líder de la oposición ya sabe lo que es una cárcel. Durante cuatro meses estuvo recluido en prisión, acusado de participar en el asedio a la embajada cubana de Caracas durante el frustrado golpe de Estado de 2002, que dejó a Chávez fuera del poder durante 48 horas.
Capriles siempre sostuvo que sólo pretendía mediar, como alcalde, para evitar el asalto a la delegación diplomática. Pero finalmente fue juzgado y absuelto. "Fue un acto de injusticia", mantiene.
Ministros y diputados chavistas atacaron con saña a Capriles durante las horas siguientes a su victoria electoral. "Fascista", "burgués" y "candidato de la antipatria" fueron los primeros disparos de la artillería. Sólo fue un aperitivo. El líder revolucionario, que volvió a utilizar durante varias horas uno de sus recursos favoritos, la cadena nacional, contraatacó ayer con más virulencia: "No puede ni sostener un discursito. Si ellos pusieran un chigüire [el roedor más grande del mundo, típico de los llanos venezolanos], votarían por él".
"Usted irá a gobernar el territorio de Tarzán y la mona Chita, porque aquí no", lo desafío Chávez.
Chávez castigó a Capriles, pero dejó en claro que había escuchado con atención el reto que le lanzó el lunes, día en el que el opositor dio inicio al "último juego de las Series Mundiales", en alusión al torneo de béisbol, el deporte nacional.
Por un lado hay "un jugador fresquito, lleno de energía", como se definió Capriles. Y en el otro, dijo Chávez ayer, un jugador "calentando el brazo para un juego que va a terminar en nocaut". Un partido de ocho meses en el que también se jugará muy sucio.
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